domingo, 25 de junio de 2017

LA DRAGA

                                                          

Era cap a l'any 7500 aC. Un grup força nombrós de persones acabaven d'arribar a una zona magnífica per instal·lar-se: un estany central format per l'aigua que brollava de l'interior, sòl pla i fèrtil, ple de vegetació i d'animals de caça menor.

El grup de gent estava compost per unes quantes famílies, algunes d'elles entrellaçades entre sí. Feia molts anys, segles en realitat, que caminaven, aturant-se llargues temporades en aquells indrets que els hi proporcionaven fruits, caça i bon aixopluc. Durant el llarg recorregut (en temps i distància) havien enterrat els morts i havien nascut criatures, que en ser adultes, havien procreat, morint també per tornar a deixar pas a noves generacions de nòmades. Els seus avantpassats havien començat el seu caminar des de les terres fèrtils del Tigris i l'Eufrates. Però allà s'escorçaven els recursos i havia sigut l'hora de cercar nous indrets per seguir subsistint.

Hi van arribar a la zona de La Draga, a la vora del llac de Banyoles, amb la intenció d'exhaurir els aliments i seguir el seu camí cap al sud de la península Ibèrica. Però l'excés de fruites, de cereals i de caça els va obligar en certa forma a pensar de quina manera podrien conservar allò que recol·lectaven. Així van haver d'inventar la ceràmica de magatzematge. Es van adonar que mentre consumien allò que havien conservat, la natura tornava a proporcionar nous elements alimentaris. Van observar que les cabres que havien dut fins allà eren molt més fèrtils en aquell ambient tranquil i de fàcil alimentació. Van veure que si plantaven les llavors dels aliments, podien ampliar la zona de conreu.

Aprofitant el que la Natura i el destí els havia ofert, allargaren la seva estança en aquella paradisíaca zona durant molts anys més. Així doncs les cabanes, que en un principi eren força rudimentàries, van ser reforçades i reinventades cada vegada que l'aigua del llac pujava i les destrossava, deixant-les endinsades. El fet de poder gaudir durant molt temps d'un mateix lloc per viure provocà que tinguessin més temps, temps que van emprar en observar, pensar i perfeccionar els estris de caça i de conreu. Van aprendre a polir la pedra, per tal que tallés millor. I van incorporar la fusta a la pedra per poder usar millor les eines, adaptant-les de forma ergonòmica.

És molt interessant observar que en aquell poblat no existia encara l'organització jeràrquica, és a dir que no hi havia líder que manés. Tothom hi participava d'una forma comunal. També crida l'atenció que fins al dia d'avui no s'ha trobat cap vestigi de ritu funerari.

Les excavacions continuen el seu ritme. De ben segur que el fons del llac i la seva perifèria ens dirà algun dia moltes més coses d'aquella gent a les quals, molt probablement, li devem el nostre actual estil de vida.


 

lunes, 1 de mayo de 2017

Llora el alma. Lloran los ojos.


Llora el alma. Lloran los ojos.

A veces llegan esos momentos en que te gustaría ser invisible. Crees que tu presencia es una reiteración constante y pedante en el mundo de los demás. Piensas que ya no construyes, que perpetuas, llegando a la convicción que has dejado de aportar absolutamente nada a esos seres que tanto han esperado de ti. No quiero dejar de vivir, pero sí quiero dejar de existir. Qué me olviden ya del todo. Yo les mantendré en mi memoria y ellos me recordaran como era, no como soy. Recordarán ese ser triste y desgraciado que resurgió de sus cenizas como ave fénix y que luego daba consejos basados en su experiencia. Pero esa gente ya ha resurgido, ya no necesitan mis reiterados consejos porque ya se aconsejan a sí mismas. Dejadme dormir en el limbo de los recuerdos. No insistáis, no me despertéis, porque quizá ya para mí sea más valioso el pasado que el represente. Quizá me apalanque en los buenos recuerdos más que en los sobrios momentos.


Esa soledad del corazón. Ese vacío que se siente cuando piensas en las cosas y las personas que pierdes. Cuando piensas en esos momentos que se fueron o que no llegaron a ser. Esa sensación de pérdida cuando no has perdido nada. Tristeza profunda. Vacío en el pecho que provoca un nudo en la garganta y lágrimas, débiles lágrimas. Es triste ver como pierdes lo que te llena, lo que te satisface y ya no.  Tristeza al pensar que el amor no es eterno.  Tristeza al recordar buenos momentos que sabes que jamás volverán. Lo siento, se me escapa el amor del alma. Se me resbala de la mano como se derrama el agua. Llora el alma. Lloran los ojos.

martes, 21 de febrero de 2017

NO ES UNA DESPEDIDA





NO ES UNA DESPEDIDA.

Muchos años cotizados, de los cuales poco más de cuarenta dedicados a la atención sanitaria. Sacrifiqué mi carrera de maestra a cambio de la atención al paciente. He decir que, auque siempre me gustó la docencia, no hubiera cambiado mi trabajo por ningun otro; la ateción al paciente me gustó. Pero hay que dar paso a la juventud. Creo que he cumplido suficientemente con la sociedad y con el mundo laboral. 

Ante todo quiero agradecer. No a aquellos compañeros que por tener una categoría profesional superior a la mía, han creído que también eran superior a mí como persona. No, a esas personas no tengo nada que agradecer. Tampoco he de agradecer a aquellos profesionales que me negaron en su momento un ascenso de categoría. Ellos no creyeron en mis facultades laborales, pero por suerte el juez sí reconoció mi merecido ascenso. Y tampoco voy a agradecer a aquellas personas que después del primer período de suplencias dieron mal informe de mí a los superiores en lugar de adverirme personalmente que mi actitud era errónea. Afortunadamente estas personas forman una minúscula parte de los compañeros que he llegado a conocer.
    A todos los demás muchas, muchas gracias. Gracias por haberme mostrado el mundo sanitario, gracias porque cada uno de vosotros me habéis aportado algo, o mucho, a nivel profesional y personal. Gracias por vuestros consejos, y gracias por escuchar los míos. Gracias por esos momentos de serenidad en que habeís abierto el corazon, desnudando vuestras emociones ante mi. Sabéis todos cuánto me gusta escuchar historias. Gracias por vuestra paciencia al enseñarme. Y gracias por creer en mi. En defintiva, gracias por haber formado parte de mi historia. 
   Ahora ya habéis dejado definitivamene de ser compañeros de trabajo. A partir de hoy mismo sois simple pero ámpliamente amigos. 
   También agradezco enormemente a aquellos superiores que creyeron en mi, dándome una segunda oportunidad a pesar de los malos informes presentados por algunos (no) compañeros. Gracias a aquellos responsables que han sabido entender mis momentos de angustia personal o familiar y me facilitaron cambios de turno o dias festivos. Gracias a esos jefes que han confiado en mi profesionalidad y me han dejado actuar en libertad.
    Me enorgullece poder decir que he tenido la suerte de formar parte de un gran equipo con plantilla de unas tres mil personas, y que he llegado a conocer casi a una tercera parte de estas personas. Gracias, gracias por quererme y gracias por dejaros querer.


Me atrevo a dar alguno consejos, no en vano el paso de los años es lo mejor para el asentamiento y el discernir. Ante todo os quiero decir que tengáis en cuenta que prácticamente una tercera parte de nuestra vida transcurre mientras prestamos nuestro esfuerzo y conocimiento a cambio de un salario. Por ello es importantísimo que el ambiente de trabajo sea cómodo y amigable.Ya que hay que ir a trabajar, hacedlo con alegría y entusiasmo. No permitáis que la desgana arruine vuestro día. No perdáis nunca de vista que vuestros compañeros no son vuestros enemigos. Cada uno ha de desempeñar su labor desde su puesto de trabajo, pero no os olvidéis que hay un objetivo común: el paciente; que tampoco es el enemigo. Es la “materia prima” de la industria de la salud, la parte esencial e indispensable de vuestro trabajo. No seáis individualistas, ayudad a unos y otros en la medida que la preparación profesional lo permita. No hagáis competición entre vosotros y no uséis el despacho del jefe como si fuera una sala de confesión, no está bien.
    Pero tampoco os dejéis aminorar por la empresa. Permaneced unidos, porque la unión da la fuerza. Trabajad bien y mucho, sí, pero también exigid una justa recompensa. Pedid lo vuestro sin vergüenzas ni miedos.


No quiero olvidar que también he podido cometer errores, que quizá haya decepcionado a alguien, o que incluso os haya molestado en alguna ocasión. Si es así pido mi más sincera disculpa. Y tened en cuenta que, a bien seguro, ha sido involuntariamente.


Ante todo mis queridos antiguos compañeros tened presente que no me despido de ninguno de vosotros. Nos veremos, o nos hablaremos, o nos escribiremos, pero no me despido de vosotros porque cerca o lejos estaremos juntos. A mi me encontraréis siempre que queráis, sabéis que soy muy accesible en mis redes.
    Me despido de mi puesto de trabajo. De fines de semana durmiendo y trabajando. Me despido de conducir casi dormida deseando llegar a casa. De cenas interrumpidas mil veces por el timbre del paciente. Me despido del salario pagado por mi empresa y me acojo al salario pagado por el Estado. Me despido de pasar la mitad de la semana sin dormir con mi marido y de rechazar invitaciones por tener que trabajar.
    Pero de mis amigos, vosotros, no hay depedida posible.





domingo, 29 de enero de 2017

María Luisa Fernanda



MARÍA LUISA FERNANDA Y EL PARQUE M. LUISA DE SEVILLA


Hoy, treinta de Enero celebro sola mi cuarenta y siete cumpleaños. Paseo por la inmensidad de estos jardines intentando olvidar mi amargura y soledad. Me pregunto una y mil veces por qué el destino ha querido que yo sea la segunda hija de mi padre, el rey Fernando VII. Mi hermana Isabel, por el simple hecho de haber nacido tan solo quince meses antes que yo, tiene derecho a La Corona... Y a tantos amantes como quiera.  El Rey consorte... ¡ca!, mientras no le pidan obligaciones maritales ya le está bien. ¡Cornudo consentido!
   Mi marido y yo hicimos lo indecible por alcanzar el trono, pero lo único que conseguí es que mi hermana, Isabel II, me desterrara de Madrid. Aquí en Sevilla, lejos de la corte, en mi palacio, el palacio de San Telmo y en estos inmensos  jardines  transcurren mis días amargamente viendo como mi esposo, el duque de Montpensier, y yo perdemos una y otra vez la oportunidad de arrebatar el trono a mi hermana. Ni tan siquiera hemos conseguido el reinado de Ecuador. Tanto conjurar por esa corona, y también se malogró la oportunidad. Ni tampoco me he podido quedar con los cuadros que me pertenecían del Museo Real, la herencia de mi padre. Nuevamente, mi hermana, actuando por el bien de España, me ha pagado la cantidad de reales que ha creído oportuno, y se ha quedado con mi parte de la colección de cuadros que heredé de mi padre. Para unificar el legado pictórico de España, dijo... Ni las pinturas de mis antepasados me he podido quedar.
   Aquí sigo, hastiada y vacía, viendo como mis hijos se me malogran, evitando así la oportunidad de emparentarlos con casa real ninguna. Y mi M. Mercedes, mi querida hija en la que deposité mi última esperanza al casarla con su primo el rey Alfonso XII, mi sobrino, el tercer hijo varón de mi hermana Isabel. Que desgraciada soy. Que desgraciada mi hija... hubieran sido los Reyes perfectos. Ellos se amaban, y el amor da fuerza para luchar. ¡Maldita enfermedad, maldita tisis que se me ha llevado 3 hijos!