jueves, 5 de junio de 2014

Asertividad

                                                 Asertividad


J- Cuán difícil es hacerse entender entre las personas que no creen en ti.
A- A eso se le llama asertividad, ¿no? Tu tienes “don de gentes”, pero sabes que hay personas a las que no les llegarás nunca. Voluntariamente se han puesto un caparazón anti J, para que todo aquello que mane de tu boca no les entre.
J- Ni que me tuvieran miedo.
A- Pues, mira... ves a saber. Algo habrás dicho o hecho que les ha asustado y pueden tener miedo a escuchar nuevamente algo que no les guste.
J- Puede. Sin embargo hay personas con las que prácticamente no he cruzado palabra. Bueno... quizá alguna, pero... ¿crees que con cuatro frases...?
A- Ya lo creo. Las personas hacemos juicio, a veces involuntariamente, sobre otras personas. Con cuatro frases ya saben que no comulgas con sus idea u opiniones y eso es suficiente para desconectar contigo.
J- Ciertamente, no todas las personas somo iguales. Me cuesta entender que haya personas que solo quieran escuchar a otras que tiene la misma opinión. ¿Dónde está la riqueza, la diversidad, el contraste de opinión, el aprendizaje, la tolerancia....?
A- Uuuuui. Para, para. Quizá seas tu la intolerante. Cada cual es como es. El que quiera escuchar, que escuche, el que no, que se ponga tapones.
J- ¡Ale! Ahora tu piensas que soy intolerante porque pienso, y digo, que hay personas intolerantes.
A- Bueno, no te tomes las palabras tan literalmente. Además he dicho “quizá”. Cada cual es como es, y punto.
J- No, si yo acepto que cada persona sea y haga según sus principios, pero no puedo dejar de pensar, y por lo tanto decir, que precisamente, lo que más me gusta a mi es escuchar. Bueno, a parte de escribir, claro. Pero no podría escribir si antes no hubiera escuchado. Es imposible aprender si no te abres a los demás. Y si no aprendes no tienes nada que contar.
A- ¿Ya me estás filosofando?
J- Pues si ¿Qué quieres que te diga? Pienso que esas personas que solo quieren escuchar a las personas que son de su misma opinión, deben ser personas muy pobres en cuanto a razonamiento e ideas. Si no tienes opiniones contrapuestas ¿cómo puedes asegurar que lo que piensas es lo correcto? Si no puedes comparar, no puedes elegir.
A- En eso te doy la razón. Es como el principio de la ciencia. Ningún científico llegó a serlo sin antes haber tenido la duda. La duda es la base de la ciencia.
J- ¿No decían que la paciencia es la madre de la ciencia?
A- La paciencia será la madre. Verdaderamente para convertir una hipótesis en teoría es necesaria mucha paciencia. Pero si en un principio no has tenido la duda, la inquietud de saber, de discernir, será imposible formula la hipótesis.
J- Se nos va la olla, Ángela.
A- Eso es lo que tienen las conversaciones, que comienzas en un punto y acabas en otro.
J- Gracias por escucharme.
A- Gracias a ti por mantenerme viva.


jueves, 20 de marzo de 2014

25 AÑOS



                                 25 AÑOS

¡Veinticinco años! Veinticinco años ya. Como ha pasado el tiempo... La medida del tiempo es relativa. Cuando no estás cómoda en una relación, dices: todavía. Cuando estás feliz dices: ¿Ya?

En que buena hora te fijaste en mi aquella noche del 25 de Marzo de hace veinticinco años. En que buena hora te decidiste a preguntarme: “¿bailas?”. En que buena hora yo no me dejé llevar por mi estado de ánimo y a pesar de estar en baja forma te dije: “Vale”. Total, ¿para que vas a un baile si no bailas?, pensé. En que buena hora, cuando yo creía que ya había cumplido y me quise deshacer de ti, diciéndote: “Ahora, ya me voy a sentar”, tu me preguntaste: “¿Me puedo sentar contigo?”. Te sentaste a mi lado y empezaste a hablar y hablar y hablar... hasta hoy. Todavía nos hablamos.

Por entonces ya teníamos clarísimo que tus hijas y mi hija formarían parte indispensable de nuestra vida en común. Hemos tenido una relación de amor con muchos buenos y malos momentos. Precisamente el cariño que nos hemos procesado hasta hoy ha hecho posible que aguantemos como héroe y heroína todas las tempestades que de uno u otro lugar nos ha llegado. Sabes que una de mis frases preferidas es que el amor es el verdadero motor que mueve el mundo. Así ha sido. Hemos conseguido unir una familia compleja, luchando siempre por el amor entre nosotros y hacia los demás. Y para adornar este precioso pastel hemos puesto la guinda final, verdadero fruto de nuestro querer y pasión; hemos hecho posible dar la vida a nuestro encantador hijo.

Quisiera pedir veinticinco años más, pero soy consciente que nuestro encuentro tardío muy probablemente no nos lo permita. Esperemos, por lo menos, que lo que nos queda de vida sigamos tan unidos como hasta hoy.

martes, 14 de enero de 2014

PREPARANDO ENTREVISTA PARA "DIARI DE TERRASSA"

Entrevista “DiariTerrassa” Rellinars, 11-Nov-2013


TEMAS


1) Por qué escribo

- Me gusta inventar historias, crear personajes y situaciones.
- En la vida pasas por varias etapas. Empecé leyendo porque me gustaba, pero luego leía porque quería aprender.
- Me marcó Terenci Moix en su primera época y más tarde Paul Asuter, mi gran ídolo como escritor, hoy por hoy.
- Soy autodidacta e inquieta. No me gusta la acomodación. Estar viva para mi es sinónimo de aprender.
- Comencé escribiendo en un blog relatos, cuentos, historias... medio inventadas, medio tergiversadas.
- El tener la edad que tengo, me facilita mucho el escribir, pues a mi me gusta escuchar a la gente. De alguna manera, mis libros reflejan algo de aquellas personas que conozco, que no son pocas. Treinta años atrás escribir era impensable, aunque si un sueño.


2) Antecedente de Tomás Baena

- Es la segunda novela que escribo. Pero la primea que edito.
- Antes de “Tomás Baena (origen)”, hay “Manola”. Es la historia de la vida de una mujer nacida a principios de siglo XX. Es una novela romántica con toques dramáticos.
- Cuando acabé “Manola” me di cuenta que su hijo quería descubrir cosas... Quería darle a mi imaginación la posibilidad de que el hijo de Manola pudiera hallar su verdadero origen. Por eso escribí Tomás Baena (origen).


3) De qué va la novela

- Ante todo es una novela de intriga, donde el lector recorre mentalmente con facilidad toda la historia.
- Es novela negra, con fondo psicológico (característica de mi obra, en general).
- “Tomás Baena (origen)” comienza donde acaba “Manola”
- Está situada temporalmente en el año 1975. La historia comienza poco después de la muerte de Franco.
- En absoluto es una novela histórica, pero si que se refleja la situación de la época, tanto a nivel político como a nivel social.


4) Después de “Tomás Baena (origen)”

- En la novela que he editado hay un personaje algo desdibujado, que va saliendo y se va ocultando y que va tomando carácter a lo largo de la novela. Al principio era por casualidad, pero cuando me di cuenta de como me quedaba el personaje pensé que sería bueno crearle también una historia. Cuando el lector lea Tomás Baena, le reconocerá de seguida. Ese personaje me ha dado pie a crear la tercera y última novela de la trilogía: “T.B.El amor es ciego”.


5) Por qué tres novelas y no una con todos los argumentos juntos

- Son tres argumentos completamente diferentes, aunque al leer vemos que las historias se acaban de compenetrar. Al finalizar las tres novelas se entienden las situaciones y a los personajes más profundamente. Pero cada novela en sí es completamente independiente de la otra. Hubiera sido demasiado entramado para novelas tan cortas. Y tampoco me gustan los libros voluminosos.He procurado no hacer “más de lo mismo” como ha pasado con otras trilogías que he leído; no sé si lo habré conseguido. En su día el lector me lo dirá.


6) Mi estilo

- Intento no deleitarme en las descripciones físicas. Cuando las hago es por necesidad del argumento. Prefiero la descripción del interior de los personajes. Es así como de verdad se conoce a las personas y es el interior de ellas lo que yo siempre he valorado. Eso intento reflejarlo en mis escritos.
- Procuro no escribir por escribir. No me gusta el “relleno” por así decirlo. Intento ser muy concisa y sólo doy a conocer aquello que a mi me interesa para llevar al lector por el camino que yo quiero que vaya. Que lo consiga o no, la verdad, todavía no lo se.
- Intento escribir de la manera que a mi me gustaría leer. Creo que por eso mi libro es tan fácil de llegar al público, porque yo siempre intento ponerme en la piel del otro, como se suele decir.


7) Autoedición

- Tengo unas amigas, que cuando escribía la trilogía, me pedían que les fuera mandando los folios escritos. Conforme yo escribía, les enviaba. Ellas me animaron mucho a escribir y fue cuando me di cuenta que quizá la historia que escribía podría interesar a las demás personas.
- Pensé que no era “justo” que los libros se quedaran en un cajón y no permitir que otras personas disfrutaran de la lectura.
- Después de varias negativas de algunas editoriales y después de que otras me pidieran una cantidad de dinero que yo, trabajadora en el ramo de sanidad, no tengo, opté, siguiendo algunos consejos, por la autoedición.
-No ha sido fácil porque los trámites para la edición, impresión y distribución no me ha gustado tenerlos que hacer. A mi lo que me gusta es inventar historias y escribirlas. Lo demás me viene grande.
-Pero por otro lado si ha sido fácil y he tenido suerte porque ha habido quien me ha apoyado moralmente: las amigas que ya he mencionado y mis hijos, que me dijeron en su día que si me gustaba escribir que lo hiciera. Parece mentira... cómo los padres influimos en nuestros hijos, pero como los hijos influyen (quizá más) en la vida de los padres. Para suerte mía, mi propia hija es diseñadora gráfica y me ha maquetado la novela. Mi marido es aficionado al dibujo y pintura y me ha dibujado la portada.

8) El futuro

- Casi todos los libros están vendidos. Todavía queda alguno en alguna librería.
- Ahora mismo tengo algunos proyectos a la vista y la impaciencia no es buena.
- Está claro que voy a seguir escribiendo tanto si consigo publicar como si no, porque escribir, inventar, es lo que me gusta. A mis cincuenta y ocho años he cambiado el ganchillo por el teclado.
- Siempre recordaré a Cinta, una compañera de trabajo que tras jubilarse me dijo: “Juani, no esperes a jubilarte para hacer lo que te gusta. Tus proyectos los tienes que empezar ya, porque luego todo pasa tan rápido que no te da tiempo a nada”


9) ¿Qué me gustaría?

Yo no pretendo vivir de la escritura, si no de una jubilación justa si este u otro gobierno me lo permite. Pero si me gustaría que la gente leyera mis libros, porque creo que liberan la mente mientras los estás leyendo. Es curioso, pero personas que no son aficionadas a la lectura, han leído “Tomás Baena (origen)” y me han comentado, no solo que les ha gustado si no que no veían el momento de dejar el libro. Eso es lo que yo quiero que la lectura llegue a muchos. Y mis libros pequeños, concisos, con intriga, con lenguaje y construcción gramatical sencilla, tienen la característica de enganchar al más escéptico lector. ¡Ah! Por cierto Tomás Baena está impreso con letra más grande de lo habitual para que los que pasan de los cuarenta no tengan la excusa de que no leen porque se les juntan las letras.
Por supuesto, me encantaría que una editorial se hiciera cargo de mi obra, que yo solo me tenga que preocupar de “vomitar” historias, aunque reconozco que mi nombre no dice nada a nadie y que los escritores famosos tienen mucho peso. Pero como yo digo, soñar es gratis. Y a la población, nos podrán rebajar los sueldos y las pensiones, nos podrán quitar las vacaciones y las casas, pero nadie nos quitará nuestros sueños.


10) Datos del libro

Título: “Tomás Baena (origen)”
Autora: Juana Liceras Granados
Depósito Legal: B. 21575-2013
ISBN: 978-84-616-6014-8
Maquetación: Irene González Liceras
Impresión: AgilPrint
Edición: Juana Liceras Granados
Primera edición: Septiembre, 2013
Portada: Javier Moreno Gallardo
Librerías de Terrassa donde encontrarlo:
- PABLO: C/Tibidabo, 11
- BIG PAPER: C/ Joaquín Costa, 158


viernes, 20 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD


                                                        FELIZ NAVIDAD



     En cada una de estas letras hay un pedacito de amor. Ojalá que esos pedacitos traspasen vuestras retinas y se instalen en vuestros corazones. Ojalá percibáis esa paz interior que os quiero transmitir. Esa paz interior tan imprescindible para todos, esa paz interior que a su vez, transmite paz a las personas que nos rodean. Tener paz para dar paz, tener amor para dar amor.
     Os deseo a todos y cada uno de vosotros: a los que tengo muy cerca, a los que tengo muy lejos, a los que nos hablamos regularmente por aquí, por otros medios o en persona, y a los que normalmente no nos comunicamos, pero que sé que os llegan mis mensajes, a TODOS, os deseo paz y salud, no solo para estas fiestas, si no también para después y después del después. Os deseo también que estos malos tiempos que vivimos queden muy pronto en el pasado y que comencemos una nueva etapa sin egoísmos ni intolerancias.

                   QUE EL BIEN NO SEA EL BIEN PROPIO, SI NO EL BIEN COMÚN


lunes, 22 de julio de 2013

El Mago Paco

                      El Mago Paco



-Piiiiip, piiiiip, piiiiip 
     
Así suena todas las mañanas el despertador de Arnau. El despertador tiene forma de coche y despierta con pitidos. Se lo regaló su amiga Sara en su sexto cumpleaños. 
     Arnau se despierta, esboza una sonrisa, alarga la mano y para el despertador. 
     Al pequeño no le haría falta usar despertador porque su mamá le llama cariñosamente cada día, pero desde que Sara se lo regaló le gusta despertarse con el pitido del coche-despertador. Así, en lo primero que piensa al despertar es en su amiga, y eso le hace comenzar el día de una manera estupenda. 


Al despertar no puede evitar recordar lo que le pasó hace unas semanas. Aquella noche, Arnau no durmió nada bien. Un incómodo picor en la cabeza le hizo tener que rascarla una y mil veces. El nene había pensado ir al dormitorio de sus padres y decirles que el fuerte picor no le dejaba dormir, pero no quiso molestarles y decidió esperar pacientemente.  


Arnau, desesperado, decidió hablar con el molesto piojo: 
-¿Te quieres estar quieto? No me dejas dormir. 
     Para sorpresa del niño, el piojo habló. Le contestó: 
-Los piojos somos así. Es nuestra manera de ser. Tenemos mucha hambre 
-Pues ve a comer a otro sitio. A mi no me piques. 
-Lo siento, pero nuestro organismo solo está preparado para alimentarnos en las cabezas de los demás seres vivos. Por cierto, ¿cómo te llamas? 
-Me llamo Arnau. ¿Y tu?
-¿Yo? Yo no tengo nombre. Los piojos no tenemos nombre. Arnau, muchas gracias por hablar conmigo. Y perdona si te pico, pero lo necesito para vivir. 
     Así, entre picores y charlas pasaron aquella noche Arnau y el piojo . Por la mañana el niño no quiso decirle nada a su mamá. Se había hecho amigo del minúsculo parásito y le daba pena que se fuera de su cabeza.
     Como todos los días, después del desayuno su mamá le acompañó al colegio. Cuando Arnau abrió la puerta de la clase, se llevó una gran sorpresa: había muy pocos niños. 
     Allí, sentada en su mesa grande, estaba Jana, la profesora más buena que hay en el mundo. Ella estaba corrigiendo los dibujos que sus alumnos habían hecho el día anterior. Arnau le preguntó: 
-¿Jana qué pasa? ¿Por qué hay tan pocos niños en la escuela? 
-Se han ido a ver al mago Paco. 
-¿Si? 
     Preguntó el niño sin enterder nada. Jana le explicó: 
-Hay una epidemia de piojos y solo al mago Paco tiene la solución al problema. 
-¿Solución? ¿Qué quiere decir solución? 
     La proferosa, muy pacientemente, tomó la barbilla del niño, le miró a los ojos y le explicó: 
-“Solución” quiere decir que si te pasa algo malo, pues gracias al mago Paco, ya no te pasa. 
-¿Y cómo lo hace? 
- El mago Paco tiene una pócima especial que hace que se vayan todos los piojos de la cabeza. 
-¿Y a donde van? 
-A sus casas, con sus papás y mamás. Pobrecitos... Los piojos, se escapan de casa porque no tienen para comer. Cuando el mago Paco les da su ración, todos los piojos se vuelven contentos a Piojolandia, su país. 
-Yo quiero ir a ver al mago Paco. 
-Arnau ¿tienes piojos? 
-Si, solo uno, y es mi amigo. Pero prefiero que se vaya a su país, porque no me deja dormir. 


Cuando por la tarde la mamá de Arnau le recogió de la escuela, Jana les explicó que debían hacer para ir a ver al mago Paco. Así que aquel mismo día, por la tarde, Arnau y su mamá se acercaron a la montaña que les había dicho la profesora. Llevaban una pequeña mochila con dos bocadillos y agua. Arnau había pintado en la escuela un dibujo. Se lo pensaba regalar al mago Paco. 


Madre e hijo comenzaron a subir la montaña. Debían darse prisa, porque el mago Paco, solo aparecía cuando el Sol estaba apunto de esconderse tras el horizonte. Arnau, que era un niño de solo seis años, subía con dificultad y se cansaba mucho. Pero cuando pensaba en su amigo el piojo, entonces volvía a tener fuerza para seguir subiendo. Pararon varias veces para descansar, se comieron los bocadillos y se bebieron todo el agua. El niño ya estaba muy cansado. A veces tenía ganas de llorar, pero era muy valiente y se aguantaba. Su mamá, que es la mejor mamá del mundo, de vez en cuando le tomaba en brazos, y entonces Arnau descansaba un poco. 
     Por fin, antes de las ocho de la tarde llegaron madre e hijo a la cima de la montaña. Entonces, el piojo, volvió a tener hambre y volvió a picar a Arnau. Allí esperaron pacientemente viendo como el Sol, poco a poco, iba bajando buscando la linea del horizonte. Mientras, Arnau se rascaba alguna que otra vez. 

    Cuando ya sólo quedaba un pequeño casquete de Sol por ocultarse, vieron al mago Paco como subía por un camino de la montaña. Llevaba una mochila en su espalda.
-¡Hola! -Les dijo.
     La mamá le saludó: 
-¡Hola mago Paco! Te estábamos esperando porque queríamos pedirte que nos hagas un favor. 
-Claro. Yo siempre ayudo a los niños y a sus amigos los piojos. 
     Entonces, el mago sacó de su mochila un pequeño recipiente con un líquido y dijo: 
-Ven, Arnau. Te rociaré la cabeza con mi pócima especial. 
     Con mucho cuidado, el mago Paco fue bañando la cabecita de Arnau con el agradable liquido. 
     Al poco tiempo, Arnau sintió hablar a su amigo piojo:
-Ummmm. Qué buena está esta pócima. Gracias Arnau por traerme a ver al mago Paco. Te dejo, amigo. Me voy con mi familia. Les explicaré donde está el mago Paco y le vendremos a visitar de vez en cuando. 
     Arnau, se puso a reir a carcajada limpia. Luego rodeó con sus bracitos al mago y le dió un fuerte beso en la mejilla. Entonces pidió a su madre que abriera la mochila, sacó el dibujo que había pintado aquella tarde y se lo regaló al mago Paco. 
     La mamá de Arnau le dio un cálido abrazo al mago. Luego le preguntó como se llamaba su pócima, para poder fabricarla ella cuando su hijito volviera a tener piojos. Entonces el mago Paco le dijo: 
-Sólo yo sé el secreto de su elaboración. Se necesitan ingrediente especiales y mágicos. A mi no me importará volver a ayudaros. Siempre que me necesitéis, aquí me encontrareis. Entonces el piojo volvió a hablar: 
-Adiós, Arnau. Gracias.
     Arnau le contestó: 
-Adios piojo. Que seas muy feliz con tu familia. 

 
Arnau, sin acordarse que estaba muy cansado, comenzó a dar saltos y a corretear por toda la montaña. Estaba muy contento porque ya no tenía picores y porque su amigo el piojo podría, al fin, estar con su familia. 

jueves, 31 de enero de 2013

Montserrat

                         Montserrat



    

Ocho y media de la mañana. Una mañana de invierno. Conduces por la carretera con escasos coches. La carretera suficientemente amplia, bien asfaltada y señalizada. Sabes que fuera del vehículo hace frío, pero tu vas calentita escuchando pop lírica. Para distraerte un poco, miras a los conductores que circulan en sentido contrario al tuyo. Llevan cara de sueño y resignación. Ellos empiezan el duro día, tu acabas la dura noche.

Ya ves la señal de obligatorio encender las luces. Ya llega el túnel, anhelado túnel, que te inmersa en la oscuridad casi total, para llevarte a la mejor estampa que cada día te ofrece la naturaleza. Sales del agujero negro. Ves el recorte semicircular del final del túnel.

Y allí está, paciente, inmensa, quieta, señorial, montaña de Montserrat. Hoy su cara este está teñida de rosa pálido. Una inmensa roca rosa, recortada en un cielo azul, todavía tímido. Sales completamente del túnel. Entonces la mágica montaña ocupa todo tu horizonte visual.

En un segundo miras por el retrovisor y compruebas que ningún vehículo “te pisa los talones”. Frenas y reduces la marcha para poder deleitarte de la visión, a pesar que viene la mejor cuesta abajo de todo el trayecto. Pero no importa llegar cinco minutos más tarde a casa. ¿Qué más da, después de doce horas de duro trabajo?

Ese regalo de la visión de Montserrat es el primero de los muchos que te esperan durante el resto del día.



lunes, 1 de octubre de 2012

Chupa del bote


                                                        Chupa del bote



Aunque no había querido estudiar, Pepito era un muchacho muy espabilado. A él siempre le había gustado los juegos de conexión, así que cuando acabó la escolaridad obligatoria se decantó por especializarse en instalaciones eléctricas. Como era muy listo, se puso por su cuenta y se sacó un autónomo. Claro que tenía que pagar mucho, pero como era muy tenaz, no paraba de trabajar aquí y allá. Sus clientes estaban muy contentos porque, además de trabajar muy bien, cobraba lo adecuado. Por eso el boca a boca corría entre la gente de su pueblo y a Pepito nunca le faltaba trabajo.
     Un día, mientras desayunaba, miraba el diario y leyó que la administración de su comunidad autónoma necesitaba un grupo de trabajadores de diferentes especialidades para el mantenimiento rutinario de sus edificios. Pepito se presentó y como era un muchacho muy profesional y trabajaba muy bien le aceptaron para el trabajo.
     Al chico le pareció extraño que el primer presupuesto que hizo no se lo aceptaran. Le dijeron que no era correcto. Pepito repasó las cuentas: cinco bombillas ecológicas multiplicado por diez euros cada una era igual a cincuenta euros, una hora de trabajo: setenta euros la hora, desplazamiento cuarenta euros, el IVA suponía unos treinta euros. Así que cincuenta, más setenta, más cuarenta, más treinta era igual a ciento noventa euros. Pepito pensó que realmente era bastante dinero para cinco bombillas, pero, claro, si debía descontar el tiempo de ir y venir, la gasolina, la parte proporcional del IRPF, de la cuota del autónomo y del IVA, pues era impensable rebajar la cantidad. Le dijo al responsable del departamento en cuestión que no se podía ajustar más el presupuesto y que no podía pedir menos.
     Le contestaron que no, que al contrario, que resultaba que a principios de año el departamento presentaba el presupuesto general al ministerio en cuestión y que los números debían cuadrar. Para ello, Pepito debía poner en el presupuesto que el trabajo de cambiar las cinco bombillas subía a mil ochocientos euros, porque sino el presupuesto general no se ajustaba.

     Entonces Pepito, que era muy ágil mentalmente les dijo:

--Si pongo eso en el presupuesto, estaré falseando la realidad ¿Y los mil seiscientos diez euros que sobran donde van a parar?
--Eso no es problema, nos lo repartimos a partes iguales entre los altos cargos y tu.
     A Pepito, que a pesar de ser un chico espabilado y listo era un muchacho honesto, no le pareció justa la propuesta. Y así lo dijo:

--Pero eso no está bien. Eso es como si robáramos.
   
     Entonces, el responsable del centro le contestó:

--Mira chico. Esto es lo que hay. O lo tomas o lo dejas. Pero si lo dejas, otro vendrá que lo tomará.

     Así que Pepito, el instalador, aceptó. Por un lado estaba contento porque por cinco bombillas había conseguido una buena cantidad de dinero, pero por otro lado le pesaba la conciencia porque sabía que la transacción no había sido justa.


Pasaron días, semanas y meses. Siempre le obligaban a hacer el presupuesto que los demás querían. Hasta que en una ocasión le dijeron:

--Pepito, tienes que ir al departamento de justicia porque hay que reparar la cámara de video que graba la gente que pasa por los pasillos del juzgado.

     Pepito preguntó, como siempre, que cantidad debía constar esta vez en el presupuesto. Pero aquel día, cuando llegó al departamento, vio que la cámara de video no era de verdad, sino que era una simulación y que los cables de conexión eléctrica no existían. Y por lo tanto no había nada que reparar. Pepito ya no pudo con el peso de su conciencia. El muchacho que como ya he dicho era muy listo y honrado fue a ver al responsable del departamento de mantenimiento de la administración y le dijo:

--No me parece justo cobrar por hacer ver que reparo una cámara de video y cambio un cableado que no existe. No voy a hacer ningún presupuesto. Es más, ahora mismo voy a ir a denunciarlo.

     Y la respuesta :

--Denuncia lo que quieras, pero nadie reconocerá que te hemos obligado a falsear los presupuestos. Aquí, el único que consta como ladrón eres tu, que eres quien hace y firma las facturas. ¡Adelante, denuncia! A ver quien acaba en la cárcel...

     Pepito no denunció, pero tenía tanto cargo de conciencia que abandonó el trabajo. Pero Pepito sabe que ahora hay otro instalador listo, que hace lo mismo que él hacía.


                                       Colorín colorado este cuento se ha acabado.