viernes, 15 de septiembre de 2017

7.LA MADRE DE TODOS LOS VIAJES




*Día 7

Noche apasionante. Creí que al viajar de noche no podría ver nada desde la pequeña ventana del avión, pero no, no ha sido así. La noche no ha sido completamente oscura. Mi amiga la luna ha viajado con nosotras todo el trayecto, desde Tokio hasta Brisbane. Luego cuando el sol quería ocupar su lugar, ambos nos han regalado una amalgama de color impresionante hasta que la luna ha desistido y le ha decido el cielo. 
   En la aduana del aeropuerto se me ha acabado el romanticismo de golpe. Nos han hecho esperar en una larguísima cola serpenteante tanto tiempo que ahí me he cansado ya para todo el día. Del aeropuerto, al tren. Al bajar nos esperaba nuestro amigo Albert, que nos ha acompañado y ayudado con las maletas. 
   Nuestro apartamento está en el mismo complejo donde viven Albert y Xavi. 
   Lo mejor de este gran viaje ha sido cuando en la puerta del restaurante me he reencontrado con mi hijo. Hacía ocho meses y medio que no le daba un beso. ¡Casi un embarazo! 

   La tarde ha sido tranquila para mí. Estaba tan cansada que me he quedado en el apartamento. Ellos tres han salido a pasear y cenar. 









6.LA MADRE DE TODOS LOS VIAJES

*Día 6

Otra vez a madrugar. Mañana de compras y almuerzo con amigos. Luego ha tocado cargar maletas y viaje hacia el aeropuerto. Se acabó Japón. Vamos a por Australia.







5.LA MADRE DE TODOS LOS VIAJES



*Día 5

Hoy hemos tenido que madrugar. Hemos ido en TAV hasta Kioto y visitado tres templos. Impresionante la vista del monte Fuji desde el tren a pesar de estar a 20 Km. de distancia. Teníamos mucho que hacer para un solo día, así que hemos decidido subir a un taxi desde la estación hasta el templo del oro, y luego otro desde allí hasta el templo Yakasa Kōshindō. En este último taxi hemos dado con un taxista de avanzada edad. El hombre había sido profesor de historia japonesa. Nos ha llevado hasta el templo por calles estrechas, antiguas y llenas de historia mientras, además de conducir, nos ha dado una lección estupenda de historia local. Creo que Irene y yo jamás olvidaremos al longevo conductor. 
   Durante el recorrido de los templos Irene me ha hecho de auténtica guía turística, no en vano ella ha visitado estos lugares durante sus anteriores viajes a Japón. Quizá la anécdota que más me ha quedado en la memoria es la historia de la grulla: Cuentan que una niña estaba muy enferma, y para distraerla de su enfermedad le dijeron que si confeccionaba mil grullas de papel sanaría. La niña, convencida de su sanación, comenzó a fabricarlas pero no tuvo tiempo de llegar al millar. Murió. Después de los actos fúnebres sus amigos y familiares construyeron las grullas que faltaban hasta las mil. Desde entonces las grullas de papel son el símbolo de la salud. 

A estas alturas de mi estancia en Japón diré que me sorprende ver trabajando personas de avanzada edad (más, mucho más que yo). Estas personas desempeñan labores no cualificadas. He visto mujeres y hombres curvados por la artrosis limpiando baños, despachando cafés, informando a los transeúntes y usuarios de metro... Y hoy he visto un taxista que apenas podía ya vocalizar conduciendo ¡Un  hombre que había sido profesor de historia!











miércoles, 13 de septiembre de 2017

4.LA MADRE DE TODOS LOS VIAJES



*Día 4

Día súper especial para nosotras. Hace 36 años, a las 12:15 de la mañana, nacía mi amada y preciosa hija Irene. 
   Hoy hemos vuelto a coger mil metros. El andar por sus grandes salas distribuidoras y largos pasillos me hace recordar al aeropuerto ¡Lo grandes que llegan a ser estas estaciones subterráneas!
   Esta mañana hemos visitado el templo de Sensō-ji. Hemos visto diversos rituales religiosos y hemos participado en uno de ellos: se tira una moneda a un gran depósito, se pide un deseo y se da una palmada. Luego hemos visitado las calles adyacentes al templo, llenas de puestos de gran variedad, donde es imposible no comprar. Hay tantas curiosidades, que te lo llevarías todo.  
   Más tarde hemos comido en Kichijoji con nuestra amiga Kat. Allí hemos celebrado el cumpleaños de Irene con un trozo de pastel y las velas. Kat nos ha traído regalos para las dos, es un encanto. Luego hemos paseado por el parque Inokashira. Allí he constatado que Japón sí tiene perros. En estos días, las calles sin rastro de desechos caninos me hacía pensar que Japón no tenía perros. Pero sí tiene, y por supuesto sus propietarios se encargan, sin vacilación, de limpiar cualquier rastro de sus mascotas.
   Lo mejor del día ha sido al anochecer. Irene me había dicho que tenía reservado restaurante para cenar, pero hasta que no hemos llegado no sabía dónde podría ser: ¡Un barco! Un barco, estilo japonés, que ha recorrido un trozo el río Arakawa bajo varios puentes preciosamente iluminados. La tripulación del barco le ha dado una nueva sorpresa a Irene (y a mí): un pastel con bengala, y un regalo (un marco para fotos). 

Hoy he observado varios detalles más de este milenario país:
. Los asideros que cuelgan del techo del metro los hay altos y bajos, ideal para bajitos como yo. 
. Está prohibido fumar en la calle. Tan solo se puede hacer en lugares determinados, donde se hacinan los fumadores alrededor de los ceniceros. 
. Está prohibido hablar por teléfono en los metros y trenes.  
.  La típica imagen de gente en el metro, y cada uno con un móvil en la mano es real y verídica. 
. Tuvimos ocasión de pasar por la zona de oficinas en la hora en que se acababa la jornada. Es impresionante la cantidad de personas, todas al mismo ritmo rápido, que pasaban frente a nosotras. Los veía con sus vestimentas parecidas, con sus carteras marrones o negras, unos de la mano y otros colgada, como autómatas o extraídos de una película de futurista. La mayoría eran hombres, pero también había mujeres, vestidas en tonos similares a sus compañeros. 
.  Desconozco si en este país hay normativa o moda para vestir, pero lo que he visto hasta hoy es que los hombres suelen llevar camisa blanca, si es otro color siempre es claro. El pantalón oscuro. Pero lo más llamativo es la ropa femenina: si llevan falda o vestido, es desde debajo de la rodilla hasta el tobillo (depende del gusto de cada mujer), o pantalón. Pero siempre son colores grises, negros, ocres, marrones, blancos... Dan imagen de uniformidad en el andar y en el vestir. Si en algún moment he visto un color llamativo, me he dado cuenta que es de una persona extranjera. 
. En cuanto a la religión podría hacer un post exclusivo, pero resumiré diciendo que aquí hay tres religiones, y que las tres de respetan, incluso se complementan, llegando a veces a mezclan rituales. Las principales religiones son: budista, sintoísta y católica. 
. Llamativo también son los expositores de comida. En restaurantes y en ventas donde se exhibe la comida, en los expositores hay réplicas exactas de los productos alimenticios para que se sepa cómo es el producto (pastel, sándwich, plato...)
. Borrachos alegres. Así de simple quiero definir lo que suele suceder en este país, donde hasta los borrachos son de paz. Algunos trabajadores, con sus vestimentas impecables y sus carteras de rigor, cuando acaban la jornada, van a beber hasta emborracharse, pero en lugar de darles por la agresividad que he visto en Occidente, estos borrachos les da por reír y abrazarse unos a otros.  










3.LA MADRE DE TODOS LOS VIAJES



*Día 3

Gran día de reencuentro con amigos. Por la mañana hemos visitado el museo de historia de la ciudad. Curioso saber que Tokio es Tokio desde 1868. Antes de llamaba Edo. En esta fecha Kioto dejó de ser la capital nipona, y Tokio tomó el relevo, por cierto, nombre inventado y sacado de cortar la palabra por la mitad y invertir el orden:                         "To-kio"<--->"Kio-to"


Lo mejor de la tarde ha sido el baño japonés tradicional, donde desnudas, hemos seguido un ritual de limpieza corporal junto a otras mujeres y luego hemos tomado un baño en agua muy caliente. 
   Ha sido un día muy movido llevadas de la mano de nuestros amigos japoneses. Hemos pasado por grandes avenidas y por pequeños callejones; por el barrio más pijo de la ciudad y por Tzukiji, la zona ganada al mar. Son tantos los metros urbanos que hemos tomado hoy que no los podría ni contar. 


Hoy he sabido tres cosas más de este  abnegado pueblo: 
. Todos los metros destinan en las horas puntas un vagón únicamente para el sexo femenino. 
 .  Los retretes antiguos todavía tienen el diseño pensado en el ahorro de agua. De manera que el agua limpia que ha de entrar en el depósito cae automáticamente al lavabo, que está dispuesto por encima del depósito. Así se lavan las manos sin desperdiciar el agua. 
.  La electricidad es sumamente barata. No digo precios para no dañar la sensibilidad de los que, como yo, pagamos cantidades desorbitadas.  











2.LA MADRE DE TODOS LOS VIAJES






*Día 2

Hace raro decir día dos porque para nosotras ha sido una prolongación del día uno. Mientras mis convecinos de Barcelona hacía escasas horas que se habían ido a dormir, Irene y yo aterrizábamos en el aeropuerto de Narita, cerca de Tokio, a eso de las 12:30 del mediodía. 
   Luego, tarde intensa de cambio de moneda, compras varias y paseo por el parque Shinjuku. 

Detalles de este pueblo de cultura milenaria y abnegados trabajadores:
. La circulación de vehículos y peatones es por la izquierda. 
. Las escaleras mecánicas están ocupadas: todos en fila india generalmente a la izquierda, dejando un pasillo libre para aquellas personas que tengan verdadera prisa. 
. En el suelo de los andenes de los metros están señaladas las puertas. Los viajeros que esperan forman dos colas de a uno a cada lado de la marca para primero dejar salir. Y tan solo cuando ya han bajado todos,los que esperaban entran por orden riguroso. 
. Por el recorrido peatonal del metro existen en el suelo unas piezas con relieve para que los invidentes puedan caminar sin perderse. La mayoría de las calles de Tokio también las tienen. 
. En todos los establecimientos de restauración el agua está incluida en el precio; puedes tomar todo el agua que quieras, y además siempre bien fresca. 
.  No hay escasez en trabajadores públicos. Por doquier encuentras funcionarios públicos que facilitan la movilidad de los transeúntes y vehículos, todos ellos con una eficiencia intachable. 
.  Es difícil encontrar papeleras. No obstante las calles están impolutas. Los ciudadanos se guardan los desechos en bolsos o bolsillos hasta llegar a casa. 
.  No existe la planta 0. La planta de acceso de cualquier edificio es considerada planta 1. 
.  Es normal ver las aceras separadas del carril de circulación por una simple ralla blanca. El principal motivo es evitar mayor destrozo en caso de terremoto. 
.  El tendido eléctrico es exterior, no hay cableado subterráneo. El motivo: también prevención de roturas en caso de terremotos. 
.  La población japonesa tiene un alto concepto de la prevención sanitaria. He visto lavamanos en portales de viviendas. He visto muchas personas, sobretodo trabajadores públicos, usar mascarilla y guantes. Los retretes públicos habitualmente están dotados  de cédulas sensoras presenciales para dejar caer el agua por el inodoro, evitando así el contacto. Lo normal es que en los restaurantes te ofrezcan una toalla húmeda para lavarte las manos antes y durante la comida y, algunos de ellos, te ofrecen otra  después de haber comido. 
El usuario de taxi no abre nunca la puerta; es el taxista, desde su puesto, quien da a un botón y manipula la puerta, evitando así cualquier contaminación por contacto. 

.  El ciudadano japonés es extremadamente respetuoso con las normas. El metro de Tokio no tiene barreras, es decir que se puede entrar y salir libremente pero todo el mundo presenta su billete en un lector de códigos. Los establecimientos comerciales no tienen los típicos arcos de detección que tenemos en Occidente; no es necesario.  No se ve personas cruzando las calles fuera de los pasos de peatones. No es extraño encontrar alguien que, sin tan siquiera pedirla, te ofrezca ayuda desinteresada.

lunes, 11 de septiembre de 2017

1.LA MADRE DE TODOS LOS VIAJES



*Día 1

Después de barajar varias posibilidades decidimos llegar hasta el aeropuerto en transporte público; por ello, salir con tiempo holgado era importante. El vuelo ha salido del aeropuerto de Barcelona a las 8:55.  Pues bien, cerrábamos la puerta de casa a las 4 de la madrugada. 
   Primer encontronazo: sacar tíquet de diez viajes en la máquina de la estación y no aceptarme la tarjeta bancaria. Acabo de empezar un viaje de veinte días de duración al otro lado del mundo y... ¡No puedo utilizar una de mis tarjetas!Problema resuelto momentáneamente con la tarjeta de Javi, que me ha acompañado hasta el aeropuerto del Prat. 
   Segundo encontronazo: en el trayecto del tren me doy cuenta que se me olvidó cerrar algunos de los seguros de la maleta a facturar. Pensé en precintarla con plástico, pero una cola impresionante de maletas que hay delante de mi me ha hecho desistir; el tiempo se nos echaba encima y teníamos que facturarla. 
   Tercer encontronazo: Irene no pudo hacer el chequing el día anterior por internet, con lo qual lo hemos tenido que hacer en el momento de la facturación. ¿Con qué sorpresa nos encontramos? Pues que los asientos para el primer vuelo hasta Amsterdam estaban todos distribuidos y nos han dado asientos separados. Por suerte las azafatas de la compañía han tenido a bien recolocarnos juntitas en asientos vacíos en la cola del avión.
   Cuarto encontronazo: el avión que nos ha de llevar de Amsterdam a Tokio retrasa una hora y media el vuelo porque... ¡Falta cátering y cubiertos! 

Pero estos pequeños incidentes no nos han mermado en absoluto la ilusión de este gran viaje. Momentos de charlas con Irene, ver películas, leer y coser en el avión. ¡Ah! Y buen catering; valió la pena la espera.


Hay muchas ganas de reencuentros con amigos y con Xavi.