martes, 21 de febrero de 2012

El Fin


I-Estás ahí?

A-Claro

I-Estoy muy triste

A-Normal

I-He paso mucho. Sólo yo lo sé

A-No te olvides que yo también lo sé

I-Pero, tu no has estado en mi piel. No es lo mismo. Estoy desolada. Y no precisamente por la ausencia, sino por la presencia, digamos, no efectiva.

A-¿Quieres decir, aquello de más vale sola que mal acompañada?

I-Bueno, estoy bien acompañada. Tengo unos hijos y un marido que, hoy por hoy, son lo mejor que se puede desear, tu lo sabes.

A-Entonces?

I-Tengo la sensación de haber dado mucho. Mi vida se puede resumir en una palabra: servir. Sólo hago que servir. Y me gusta, eh? pero ya está bién de que encima me machaquen.

A-Chica, tampoco es para tanto. Nadie te machaca. Si te gusta servir es tu problema, no?

I-Ya, ni siquiera tu, mi mejor amiga, me comprende. Sólo tengo ganas de dormir, dormir y desconectar.

A-Tu lo que tienes es ganas de llorar, que no es igual.

I-Quizá...

A-Pues?

I-Estoy cansada.

A-Pues no te lo puedes permitir. La vida sigue, por lo menos para ti.

I-¿No se podría uno morir un ratito?

A-Me temo que no. La vida es un tren que siempre está en marcha. No puede parar. Sólo te queda una opción: seguir echando leña a la máquina. El tren no puede parar y tu tienes el deber de evitar que pare. Así que ya sabes...

I-Si. Siempre soy yo quien echa leña a la máquina y encima me dicen que la tiro mal. Pero nadie coge la pala y me ayuda a mantener el tren en marcha.

A-Eso ya lo hemos hablado muchísimas veces. No debes mirar lo que hacen los demás, sinó que és lo que debes hacer tu. Sabes que ese principio es lo que te ha dado la fuerza todos estos años. Sólo debes tener un poco más de paciencia. Todos estamos mal.

I-¿Más paciencia? Tengo ganas de descansar.

A-¿Descansar? ¿Y eso que es lo que es? Jajaja.

I- No te rías, Ángela, que yo no estoy de humor.

miércoles, 18 de enero de 2012

La soledad de Carla


                              La soledad de Carla



Carla se mete una vez más en la cama. Es tarde, muy tarde. Como cada día, alarga más y más la hora de ir a dormir. Siempre tiene cosas que hacer. Y si no,  se las busca. Ir a la cama la deprime. Es en este momento, cuando se encuentra consigo misma, cara a cara con su auténtico “yo”. Una vez en la cama, comienza a hacer el repaso del día. Ha tenido tres visitas.  Ha ayudado a sus pacientes a afrontar sus problemas personales, familiares, sociales, y sobretodo, psicológicos. Ha hecho, nuevamente, el esfuerzo de entrar en sus tres personalidades, para ahondar en sus psiques. Les ha ayudado a encontar la luz necesaria para que salgan del pozo descavellado de los problemas mentales y afectivos que padecen. Después, en la Universidad, ha vuelto a tratar el tema de movimiento de las masas. Para ella, es un tema apasionante, pero tiene la sensación que los alumnos no le tienen la misma aceptación. Piensa que la próxima vez que toque el tema, lo reestructurá y enfocará desde otro punto de vista. Al final del recorrido mental de los hechos del día,  vuelve a mirarse a si misma. Le viene al pensamiento, como una liguera brisa, el recuerdo de aquel chico que la dejó plantada, hace ya muchos años, porque él, se había enomorado de otra. Carla no quiere retener aquí su pensamiento, pero tampoco tiene fuerza para buscar en su mente un pesamiento alternativo. Está cansada y se deja llevar. Se imagina a Jorge felizmente casado con aquella tontita. Sabe que ellos dos se quieren, que llevan una vida muy bien compenetrada y que tienen dos hijos que son encantadores. El mayor, acabará la carrera este año.

Carla tiene ganas, muchas ganas de llorar. De hecho no hay nada ni nadie que se lo impida y deja su amohada mojada de lágrimas. Ella está sola. No tiene a quién contar sus problemas ni sus ilusiones. Su cama es pequeña, pero se le hace grande, tan grande que al final decide ir a dormir al sofá del salón. Allí se encuentra más acogida. Allí, por lo menos, puede apoyar su espalda contra el respaldo del sofá, su único contacto en la larga noche. Finalmente, decide encender la radio. En su emisora preferida hay música de cámara. Son sonidos claros y repetitivos de los cuatro instrumentos, que ella va recorriendo con su imaginación. Ahora le atravisan la mente otras cuestiones, pero la música no las deja anidar en su pensamiento. Así, confortada con la música, pierde el conocimiento y se duerme...

jueves, 8 de diciembre de 2011

C sobre P


  C sobre P



 I- Hoy te voy a hablar de política, bueno de futuro. Tu ya sabes cual es mi sueño.

A-  Si. Eres un poco pesada con eso...

I-  No es que sea pesada. Es que cada vez lo veo más claro. ¿Sabes todo este follón del euro?

A-    Si. Tambien también son unos pesados en la tele. Parece que nos quieren convencer de que los recortes son necesarios.

I -   Pues ¿sabes que pienso?. Que estamos en el principio del final.

A-    A ver... el principio de qué y el final de qué.

I -  Todos los que me concocen saben que no puedo dejar de interrelacionar las cosas,   que veo más allá de las palabras y los gestos, que hay señales, que quizá otros no vean, pero, yo si. Yo ato cabos de todo.

A-   Y los que te conocemos bien, sabemos que no sueles equivocarte. Que cuando ves por donde vinen los tiros, por decirlo así, sabes donde va a llegar la bala. Por lo menos yo lo te veo así.

I-     Yo no soy ni economista, ni historiadora, ni filósofa, ni politica, ni sé de leyes.

A-    Ni eres adivina.

I-     Pero si sé y todo el mundo sabe, que los sistemas económicos han ido cambiando al largo de la historia de la humanidad.

A-   Ssssssi

I -  Que yo sepa hemos pasado por un matriarcado, una organización tribal,   esclavitud, feudalismo, comunismo.... y ahora capitalismo.

A-   No se si te dejas algun otro sistema eonómico. Yo tampoco soy historiadora.

I - El capitalismo no es lo último y definitivo. Aunque los gandes capitalistas, los que manejan de verdad el dinero, quisieran que este sistema les durara siempre.

A-   Ellos son los que a troche y moche intentan que no se hunda el sistema. Como el capitán que ve hundirse su barco, y hace lo imposible para reflotarlo.

I - Me encanta hablar contigo. Qué bien me entiendes. Para que nos entendamos tu y yo, pondremos un nombre a esas personas que se creen los capitanes del sistema capitalista, bueno más que se creen, es que lo son. Los “C” son los verdaderos magnates de la humanidad actual. Ellos son los que, a traves de sus mecanismos económicos presionan a los políticos (“P”), para ir cambiando las leyes, las normas, las politicas económicas.... etc,  para la propia supervivencia de “C”.

A-   Quieres decir ¿que “C” manda sobre “P”?

I - Por supuestísimo. Eso lo sabe cualquiera. Yo no he descubierto nada.

A-   Vale, si, tienes razón. ¿Pero entonces que me estás explicando?

I - Pues que “C” está viendo venir que se le acaba su ciclo. Y para ello presiona y presiona a “P”. Porque para todos ellos, lo importante es la perpetuidad del sistema. Tienen un miedo atroz a que, como manda la historia, el sistema comience a girar hacia otro sistema.

A-   Y tu crees que ese comienzo al cambio ya existe.

I - Bueno, todavía no hay nada de cambios, pero sí, creo que las evidencias me
dicen que el final del poder de “C” está comenzando.

A-   Por eso, me decías que estamos en el principio del final.

I - Si.

A-   ¿Y el fin del final?

I-  Jajaja. Como tu dices, yo no soy adivina. Yo solo digo lo que mi razón, mi lógica, ve.

       A - Pues yo creo que estamos, simplemente en un ciclo más del sistema capitalista. Todo el mundo sabe que el capitalismo tiene ciclos de vacas gordas y vacas flacas. Ahora nos toca las flacas. Solo hay que esperar...

I - Yo no opino igual. Ésto no es un ciclo cualquiera. Mira, si observas, siempre ha pasado que Europa ha sido la primera en hacer los cambios económicos. En eso vamos por delante de todo el mundo.

A- Es decir ¿mientras los otros paises comienzan a despegar fuertemente en el capitalismo, nosotros comenzamos a dejarlo?

I – Eso, como la canción de Chenoa. “Mientras tu vas, yo vuelvo de allí”.

A-   Pues... entonces de que tiene miedo “C”. Hay otros lugares de donde sacar.

I - “C” es más listo de que tu y yo. “C” emigrará, hará todos los cambios que haga falta, por supuestísimo. “C” tiene esa capacidad, la de adaptarse a todo, la de hacer que todo gire a su alrededor. Todavía hay mucho por explotar y muchos cambios.

A-   Exacto, ahora hay paises emergentes donde “C” puede jugar un papel importante.

I - Si. Y despues vendrán los paises árabes. Allí tambien llegará el capitalismo, aunque hoy por hoy lo vean como algo imposible. Pero “C”, como un parásito no parará hasta haber agotado todas las posibilidades.

A-   Pero para entonces ya habrá pasado la crisis europea y será un nuevo ciclo.

I - No. Para entonces, el mundo occidental ya no será el mismo. Ya habremos encontrado un nuevo sistema económico. Yo, solo sueño, que el nuevo sistema o Orden mundial, sea más justo y no se rija única y exclusivamente por el capital, sino por el avance y la sabiduría, la justicia y el bienestar de TODOS.


A-   Aquí acaba tu sueño.

I- Mi sueño no acaba. Mientras yo viva, nadie me quitará la capacidad de soñar...

martes, 29 de noviembre de 2011

Érase una vez un planeta

El mundo de mis sueños


Érase una vez un planeta

El mundo en el que yo sueño, comienza por el ser humano, el hombre como individuo. Sueño con un ser humano que reconozca que forma parte de la naturaleza, que el planeta y el humano somos un ente indivisible. El ser humano pertenece a la naturaleza, como pertenecen el agua, las plantas, el aire... Todas y cada una de las mínimas partes  que envuelve al ser humano, forma parte de éste. De igual forma que el planeta, con todo lo que hay en él, el humano incluido, formamos parte de una gran cosmos. 

Bien, a partir de aquí, sueño que los humanos, no utilizaremos nuestro estatus de superioridad sobre el resto de los seres vivos para demostrar, simplemente, nuestro poder, nuestra fuerza, nuestra superioridad. Sueño que los seres humanos sabremos utilizar y reemplazar los recursos que la naturaleza ha puesto a nuestro alcance. Y que estos recursos no son de nadie en concreto,  que nos pertenece a todos los habitantes del mundo. En el fondo somos como una comunidad de vecinos o una gan familia que se reparte lo poco que tiene.

Se, o creo saber, que los humanos somos quienes dirigimos el destino del planeta, porque somos los seres inteligentes, los que tenemos el poder de transformar la naturaleza. En el fondo no es  solo que tengamos el poder, creo que tenemos el deber.  La inteligencia se nos ha dado para caminar hacia la perfección y la perpetuidad.

Naturalmente, cuando hablo de perfección, no lo hago en el sentido puro y estrictamente físico, si no que hablo de la perfección, física, mental y espiritual.

Pienso que los humanos nos hemos adaptado al medio y que ello nos ha llevado a la no extinción de la especie. Pero, también creo que los humanos tenemos el poder, la facultad, de adaptar el medio a nosotros.  Pienso que, además del poder, tenemos el deber de adaptar el  medio a nosotros, para eso se nos ha dado la inteligencia.  Ahora bien, no de cualquier manera, no a cualquier precio, no todo vale. Ante todo, y como decía al principio de este escrito, en el mundo de mis sueños hay respeto,  respeto a los otros seres de la naturaleza. Y por supuestísimo, respeto entre nosotros mismos, entre nuestra propia comunidad mundial de vecinos: los humanos. 

lunes, 3 de octubre de 2011

Allò que més m'estimo.


ALLÒ QUE MÉS M'ESTIMO


Felicitat és que arribi el moment de la foscor total i trobar-me sola davant de mi mateixa, tancar la tele, la radio, el llibre... mirar i escoltar el voltant. Res, no res s’interfereix entre jo i jo mateixa. Felicitat és saber que la gent que més m’estimo al món, dormen plàcidament, alguns, no gaire lluny de mi. Felicitat és el saber que res no evita que em brollin les idees del cap com l’aigua brolla de la terra, buscant una sortida i un camí. Felicitat és el sentir aquelles pessigolles a la panxa només de l’emoció de poder obrir l’ordinador, prémer el botó, i notar que màgicament m’invita a que plasmi el meu riu de pensaments en ell i faci  real les idees a través de les paraules. Felicitat és saber que res no s’interposarà entre el broll d’idees i els meus dits picant convulsivament la màquina d’escriure. No penso en les faltes, només penso en que no vull deixar cap idea dins  l’olla del cap. Felicitat és observar com es fan realitat les converses, els pensaments, les persones, els objectes i els llocs. Al plasmar-ho al paper virtual, els he creat, ja existeixen, ja no moren en la meva caixa dels pensaments. Felicitat és veure com un pensament passa a la realitat. Felicitat és notar la capacitat de construir, de crear, de  poder fer allò que he estat anhelant tot el dia i no he pogut, per que les tasques obligatòries m’ho han impedit. Felicitat es notar que malgrat les altes hores de la nit, no tinc son, ni ningú, ni res que s’interposi entre jo i la paraula. Felicitat és que després de cinc hores, se’m comencen a tancar els ull, faig un repàs, tiro enrere amb els dits sobre el ratolí i veig que he escrit nou folis. Felicitat és veure la feina feta i saber que un flonjo, escalfat i acollidor llit m’espera. Felicitat és ficar-me al llit  a la matinada, amb la satisfacció d’haver fet el que he volgut amb l’eina de transformar els pensaments, que és la paraula, apropar-me amb molt de compte per no despertar el meu company, posar el braç per sobre el seu pit. Felicitat és sentir com, sense despertar-se, m’agafa la ma, i em quedo dormida. Felicitat és despertar amb el cant del gall, sense cap més altre soroll i ser conscient que, anit, per unes hores vaig fer el que vaig voler. Això, això tant petit i tant gran alhora, per mi, és la felicitat. 

viernes, 5 de agosto de 2011

Gaudir dels cinc sentits.


No hi ha res com fer un “alto” en les tasques diàries, agafar un Pepsi, anar a les escales de darrera la casa, baixar-ne  unes quantes,  i asseure’s just on comencen  a girar cap el Sur. Allà, precisament  allà on el Sol toca de ple  i la brisa de la muntanya de Montserrat  m‘acarona les cames nues i, encara, blanques. Allà sec, prenc el primer glop de Pepsi, giro el cap a l’esquerra i començo a observar, plàcida i detingudament,  tot allò que està a l’abast dels meus ulls. En aquell moment sóc conscient, que el temps no importa,  que no té sentit respirar de pressa. Relaxo els meus músculs i deixo entrar l’aire ben a poc a poc fins omplir els meus pulmons. Llavors és quan me n’adono que hi ha un munt d’ocells que canten per aquí i per allà. Deuen ser de famílies diferents per què el seus cants no sonen igual. S’escolten per tot arreu. Just en aquest mateix instant , una papallona,  gaire bé “m’atropella” el nas. La segueixo amb la mirada i observo un grup de roselles. És el primer any que hi ha roselles  al meu terreny. Mentre xumo de la llauna  miro el sol, les roselles, les campanetes,  els arbres, el romaní, les papallones, les abelles , les formigues i els ocells, canviant  d’un arbre a l’altre. L’airet continua fregant-me les cames, el braços i la cara, em belluga suaument el cabell i fa ballar la meva bata  d’estar per casa. Sento com el Sol abraça tot el meu cos.

En aquest moment prenc consciència que no sé el temps que ha passat i que no m’importa el que queda per tornar a pujar a casa. Sé que tinc la meva estona. La vull gaudir sense ansietats  ni preocupacions. És el meu temps, un temps per a mi, gaudint al màxim de tots els sentits .

Quan no ets conscient del temps, aquest no te cap valor. Per tant uns minuts,  poden arribar a ser una eternitat.  Jo puc dir que sé que és la felicitat. He sigut feliç durant uns instants.

Cuento del cieguito y la enfermera


                   Historia de amor entre el ciego y la enfermera


Él: es ciego desde hace cuarenta años. A consecuencia de un accidente laboral, se le produce un desprendimiento de retina del ojo derecho. El ojo izquierdo está afectado de  retinosis pigmentaria. Actualmente tiene una capacidad visual casi nula. Era soltero y vivía con su madre viuda. Su afición: pasear por los montes cercanos a Diuste,  su pueblo, perteneciente a  la provincia de Soria. Tiene gran capacidad intelectual y gran espíritu de lucha. Su sensibilidad tan grande que es capaz de conocer sin ver.

Ella: enfermera, soltera y emancipada. Su ocupación preferida: viajar y estar en contacto con la naturaleza.

Ella acostumbraba a visitar a unos amigos dos o tres veces al año. Ellos vivían en la ciudad de Soria. Durante la estancia con sus amigos, solían ir a pasear por los lugares cercanos a la ciudad. En una ocasión se perdieron. Encontraron un “señor” sentado en una piedra, al lado del camino. Él, no solo les orientó, sinó que tambien les acompañó durante todo el día. Ahí nació una amistad entre los cuatro. Muchos años duró esta amistad.

Ella iba a visitar a sus amigos con regularidad y él en silencio  esperaba ansioso esos días en que ella aparecía por el pueblo.

Él sentía que estaba cada vez más enamorado de ella, pero creía que su incapacidad física era un obstáculo, y  que no reunía las condiciones necerarias para hacer feliz a una mujer. Ella descubrió que por fín había encontrado un hombre que se avenía a su carácter: amor a la naturaleza y sencillez de vida. Pero su mentalidad de mujer,  le impedía hacer visible su sentimiento.

Así entre idas y venidas de Terrassa a Soria pasaron nueve años.

Por fin, él toma una decisión: solicita a la O.N.C.E. que le acepten en una Residencia-Escuela que hay cerca de la localidad de Terrassa. Desde allí, la llama y le confiesa su amor y su decisión: no volvería al pueblo sin antes haberse casado con ella. La enfermera,  a pesar de quererlo, duda profundamente, pero al fín el amor vence. Ahora ya hace años que están casados. Y han envejecido juntos.